Querida familia, quizás no lo sepamos bien, pero, nos estamos lastimando tanto, el estrés, los desánimos, las críticas, las cosas no dichas, no lastiman... Nos lastimamos, cargamos con demonios muy grandes, cada uno de nosotros y es realmente impresionante ver como cada uno de los miembros de esta familia quiere creer que estamos bien, cuando no es así. Supongo que jamás seré capaz de decirlo, así que por eso lo escribo. Agradezco su cariño, agradezco la niñez que me dieron y sus cuidados, ahora me veo crecer y los veo envejecer, es realmente frustrante. Siento que lo son todo para mi, pero a la vez yo no soy mucho para ustedes, no aporto nada en realidad. Tampoco siento algún apoyo incondicional de algunos de ustedes, sólo el de mi papá, y mi prima. A quienes respeto. La verdad es que sé que no soy perfecta, y ni quiero serlo. Tan solo quisiera, preguntarles... ¿Dónde se quedó el amor que nos teníamos? el amor desinteresado y natural, el que te hacía reír, el que te consolaba, el que estaba allí contigo... Tengo una respuesta para ello: "Uno no puede dar lo que no tiene". Y donde no hay amor no encontraras amor.